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El ejercicio físico pautado por especialistas ayuda a reducir casi un 40% ciertos tipos de cáncer


Foto: Proyecto EFICAN

El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, una enfermedad que cada año suma más de 250.000 nuevos afectados solo en España y que es una de las principales causas de mortalidad en Europa. Según especialistas del COLEF Andalucía, estos programas mejoran el sistema inmunológico de las personas con cáncer y ayudan a la reducción de células cancerígenas; disminuye la magnitud de los efectos secundarios así como el deterioro general provocado por las diferentes terapias, y reduce en un 38% el riesgo de padecer cáncer de mama.

Cada 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha en la que la sociedad en su conjunto vuelve a concienciarse de una enfermedad que cada año suma 280.000 nuevos afectados solo en España y que es una de las principales causas de mortalidad en Europa. Sin embargo, esta efeméride también nos recuerda la importancia de la prevención y del desarrollo de la investigación para la mejora de su tratamiento y posterior recuperación. Aquí, el ejercicio físico pautado por especialistas tiene mucho que decir.


Y es que, pese a que los tratamientos contra el cáncer han mejorado el grado de supervivencia, estos pueden provocar muchos efectos secundarios que afectan significativamente la calidad de vida de las personas. En este sentido, el ejercicio físico planificado por profesionales especializados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte se ha mostrado, a través de numerosos estudios científicos publicados en los últimos años, como una herramienta muy eficaz en la lucha contra el cáncer por diversas razones.


Dichos programas, según señalan expertos colegiados en el COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla, mejoran el sistema inmunológico de los pacientes, estimulando y fortaleciendo este último a través de la liberación de citoquinas (proteínas que controlan el crecimiento y la actividad de otras células del sistema inmunitario y las células sanguíneas), y disminuyendo, asimismo, células cancerígenas en el microambiente tumoral. De esta forma, se ayuda a combatir la inflamación y las infecciones, así como a luchar contra las células tumorales.


Durante el tratamiento, el ejercicio físico planificado disminuye la magnitud de los efectos secundarios y reduce el deterioro general provocado por las diferentes terapias. “Después del tratamiento, el ejercicio físico es una herramienta indispensable para revertir muchos de estos efectos secundarios, disminuir el riesgo de recurrencia y mejorar la calidad de vida”, señala Manuel Martín Olvera (colegiado nº 52.416), fundador y director técnico del Instituto Profesional Ejercicio Físico y Cáncer (IPEFC-Ejercicio y Cáncer), entidad que lleva a cabo programas de ejercicio para todo tipo de cáncer en cualquier fase de su desarrollo.


Esta mejora de la calidad de vida de las personas que padecen cáncer conlleva una reducción de la fatiga, el estrés, la depresión y el dolor, ayudando además, y de forma generalizada a toda la ciudadanía, a aumentar la energía y la fuerza, así como mejorar el bienestar general.


Beneficios para combatir el cáncer de mama


Cabe recordar que, entre las consecuencias del tratamiento del cáncer de mama, el predominante entre la población femenina, encontramos la pérdida de masa y fuerza muscular, disminución del rango de movilidad del hombro, aparición de linfedema (acumulación de líquido linfático en los tejidos adiposos justamente debajo de su piel), toxicidad cardíaca, fatiga, depresión y disminución de la calidad de vida.

Foto: Fundación UAPO

“La pérdida de fuerza muscular destaca entre estas consecuencias de la enfermedad y su tratamiento, siendo un 25% menor en las extremidades inferiores y de 12% a 16% menor en las extremidades superiores en comparación con individuos sanos. Dado que la fuerza muscular es determinante en la capacidad de las personas para desarrollar labores cotidianas, es de gran importancia preservar los niveles de fuerza en esta población”, explica Antonio Jesús Casimiro Andújar (colegiado nº 5.524), uno de los investigadores principales del proyecto EFICAN (Ejercicio Físico en Cáncer de Mama), desarrollado por la Universidad de Almería en colaboración con el ayuntamiento de la capital almeriense.


Así, se han publicado recientemente numerosos estudios que informan de que realizar actividad física regularmente disminuye en un 38% el riesgo de padecer cáncer de mama y en pacientes con la enfermedad incrementa la supervivencia, tal y como apunta Matilde Mora Fernández (colegiada nº 6.885), profesora de la Universidad de Sevilla y presidenta de la Asociación VidaON para la promoción del ejercicio físico en pacientes oncológicos, especialmente en el grupo de cáncer de mama.


“El ejercicio físico tiene un papel importante para mejorar la calidad de vida y evitar o retrasar la aparición de otras enfermedades en los supervivientes de cáncer, provoca mejoras en la capacidad aeróbica y fuerza muscular, y disminuye la fatiga, resultando este un elemento clave para la recuperación”, sentencia Mora.

Foto: IPEFC-Ejercicio y Cáncer

En este sentido, Manuel Martín Olvera recuerda que “el contexto farmacológico y el estatus fisiológico durante esta fase en la vida de una persona demanda un control adecuado de las variables que hacen que el ejercicio físico sea bien tolerado y beneficioso en términos globales (calidad de vida) y específico (efectos secundarios concretos). Esto demanda la presencia de profesionales con el conocimiento y la capacidad para adaptar y ajustar los estímulos que cada persona ha de realizar en cada momento de su tratamiento y una vez ha concluido el mismo”.


Tratamientos multidisciplinares


Si bien el ejercicio físico pautado por especialistas ha demostrado una alta eficacia y contraindicaciones casi nulas y que dependen de cada caso y diagnóstico en particular, la tendencia actual es introducir estos programas específicos desarrollados por expertos en Ciencias del Deporte en tratamientos integrales y multidisciplinares que incluyen especialidades como Medicina, Nutrición, Psicología o Fisioterapia.


“Gracias a los avances en estos campos, las garantías de éxito de los tratamientos integrales para el paciente oncológico con el objetivo de mejorar el afrontamiento de la enfermedad y la calidad de vida de las personas son cada vez más altas”, asegura Javier Cánovas Pérez de la Blanca (colegiado nº 66.589), director general de Fundación UAPO (Unidad de Apoyo al Paciente Oncológico), entidad que ofrece una intervención integral coadyuvante a personas con cáncer combinando ejercicio físico, fisioterapia, nutrición y psicología.


No obstante, y pese a la sólida evidencia que desde hace décadas existe sobre los beneficios que el ejercicio físico ofrece a las personas con cualquier tipo de cáncer, la accesibilidad a servicios especializados en España es aún muy escasa, tal y como explica el especialista.

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