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La salud también se entrena

  • Foto del escritor: COLEF Andalucía
    COLEF Andalucía
  • 20 abr
  • 5 Min. de lectura
Decirle a alguien que "se mueva más" ya no es suficiente. La inactividad física y el sedentarismo son hoy un problema de salud pública, y abordarlos con eficacia exige profesionales cualificados, modelos de intervención bien diseñados y una coordinación real entre el sistema sanitario y el ámbito deportivo. Este artículo, publicado en las cabeceras del Grupo Joly, analiza precisamente eso: el papel del educador físico-deportivo en la salud pública y cómo Andalucía está construyendo ya un modelo que funciona.
Andalucía cuenta ya con más 45 Unidades Activas de Ejercicio Físico dentro del Plan Andaluz de Prescripción de Ejercicio Físico (PAPEF) Andalucía en forma 2023-2030. (ESCUELA ANDALUZA DE SALUD PÚBLICA)
Andalucía cuenta ya con más 45 Unidades Activas de Ejercicio Físico dentro del Plan Andaluz de Prescripción de Ejercicio Físico (PAPEF) Andalucía en forma 2023-2030. (ESCUELA ANDALUZA DE SALUD PÚBLICA)

La salud también se entrena


Durante mucho tiempo hemos hablado de actividad física como si bastara con decirle a la gente que se mueva más. Hoy sabemos que no es suficiente. La inactividad física y el sedentarismo son un problema de salud pública, y la evidencia científica muestra que las personas insuficientemente activas tienen un mayor riesgo de mortalidad que aquellas que mantienen niveles adecuados de actividad. Además, el ejercicio regular mejora la salud física, la salud mental y la calidad de vida.


Ahora bien, también conviene asumir una idea básica: no todo ejercicio vale para todo el mundo. No es lo mismo recomendar movimiento a una persona sana que a alguien con dolor persistente, una enfermedad crónica, factores de riesgo o un largo periodo de inactividad. En esos casos, el ejercicio debe estar bien valorado, bien diseñado y correctamente supervisado. “Ahí es donde entra en juego el educador físico-deportivo, el profesional titulado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, preparado para diseñar, aplicar y controlar programas de ejercicio adaptados a cada persona, con criterios de seguridad, progresión y eficacia”, señala Ainara Bernal García, presidenta del del Ilustre Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de Andalucía, Ceuta y Melilla (COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla). En este sentido, la propia Ley 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte incorporó expresamente la denominación de educadoras y educadores físico-deportivos y prevé una regulación específica de esta profesión.


Ainara Bernal García, presidenta de COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla.
Ainara Bernal García, presidenta de COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla.

En Andalucía, esta idea ya se ha traducido en una estrategia concreta: el Plan Andaluz de Prescripción de Ejercicio Físico (PAPEF) Andalucía en forma 2023-2030, aprobado por la Junta de Andalucía. Su objetivo es conectar mejor el sistema sanitario con el ámbito deportivo y comunitario, creando un modelo de recomendación, prescripción, derivación y seguimiento que permita pasar del consejo general a una intervención útil y adaptada. El propio plan establece un marco de acción común entre salud y deporte e impulsa la creación de las Unidades Activas de Ejercicio Físico (UAEF), de las que, en la actualidad, ya se encuentran en funcionamiento 45 en toda la comunidad.


UAEF de Almería. (AYTO. DE ALMERÍA)
UAEF de Almería. (AYTO. DE ALMERÍA)

Ese es, precisamente, uno de los puntos clave que conviene explicar bien: las UAEF no son consultas clínicas. Su función es complementaria: dar continuidad, en el ámbito deportivo y comunitario, a personas que necesitan incorporar ejercicio físico con acompañamiento profesional. “Dicho de forma sencilla, permiten que una recomendación realizada desde el sistema sanitario (Atención Primaria) no se quede en un ‘muévase más’, sino que pueda convertirse en una práctica eficaz, segura, progresiva y sostenible”, explica la presidenta de COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla.


Y no hablamos solo de teoría. En Andalucía ya existen experiencias que apuntan claramente en esa dirección, tanto desde el ámbito de Atención Primaria donde ya se está implementando el PAPEF, como desde el entorno hospitalario. En Granada, por ejemplo, el Hospital Universitario Virgen de las Nieves desarrolló un programa para personas con lumbalgia crónica en el que el ejercicio físico pautado por educadores físico-deportivos era el eje central, con 105 pacientes participantes, y el Hospital de Neurotraumatología y Rehabilitación del mismo complejo ha continuado esa línea con otro programa multimodal para 70 pacientes, también con el ejercicio como componente principal. Son ejemplos valiosos porque muestran que, cuando el ejercicio se integra con criterio profesional y coordinación clínica, deja de ser un consejo genérico para convertirse en una herramienta real de salud.


También en la sanidad privada encontramos señales en la misma dirección. En el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla, su unidad integral de obesidad incorpora educadores físico-deportivos y una consulta específica en la que se evalúa la condición física del paciente, se pauta un programa de ejercicio personalizado y se hace seguimiento de su desarrollo por parte de un equipo multidisciplinar. Es otro ejemplo de cómo el ejercicio físico, cuando se prescribe y se acompaña bien, puede integrarse con utilidad en estrategias clínicas más amplias.


Además, Andalucía no está sola en este camino. En España se está avanzando en esta misma dirección. El Consejo Superior de Deportes mantiene entre sus líneas de trabajo el plan de prescripción de actividad y ejercicio físico beneficioso para la salud en las comunidades autónomas, y el acuerdo publicado en el BOE en 2022 fijó como meta que cada comunidad aprobara su propio plan y contara también con herramientas de soporte para desarrollarlo. No estamos, por tanto, ante una experiencia aislada, sino ante un cambio de modelo que se está extendiendo al tratarse de una estrategia eficaz para mejorar la salud poblacional.


UAEF de Benalmádena (Málaga). (AYTO. BENALMÁDENA)
UAEF de Benalmádena (Málaga). (AYTO. BENALMÁDENA)

Modelos de éxito en Europa


Tampoco estamos inventando nada en el contexto europeo. Francia ofrece un ejemplo especialmente interesante. Allí, la prescripción de ejercicio físico adaptado forma parte de la estrategia pública de salud, y el sistema se apoya en la red de Maisons Sport-Santé, estructuras repartidas por el territorio que orientan y acompañan a las personas que quieren practicar ejercicio físico con fines de mejora de salud y bienestar. El planteamiento es meridianamente claro: convertir la recomendación en un itinerario real, cercano y personalizado.


Alemania, por su parte, desarrolla el programa Rezept für Bewegung —“receta de movimiento”—, promovido junto a organizaciones médicas y deportivas para que los profesionales sanitarios puedan recomendar a sus pacientes programas de ejercicio físico en clubes y entidades locales, especialmente aquellos que cuentan con sellos de calidad y dirección profesional cualificada (iniciativa que, por cierto, también desarrollamos en COLEF Andalucía, Ceuta y Melilla con nuestra Certificación de Servicios Profesionales Cualificados). Es una fórmula similar con la misma idea de fondo: cuando salud y ejercicio físico trabajan de forma coordinada, la ciudadanía gana.


VI Congreso Andaluz de Profesionales de las Ciencias del Deporte (PROCIDEP 2026) celebrado en Córdoba. (COLEF ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA)
VI Congreso Andaluz de Profesionales de las Ciencias del Deporte (PROCIDEP 2026) celebrado en Córdoba. (COLEF ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA)

En este sentido, el VI Congreso Andaluz de Profesionales de las Ciencias del Deporte (PROCIDEP 2026), celebrado en Córdoba los días 20 y 21 de febrero, volvió a situar en primer plano una pregunta de fondo: quién ayuda de verdad a construir una sociedad más activa, más saludable y mejor acompañada. Y la respuesta es clara: “El educador físico-deportivo tiene un papel imprescindible, no para invadir competencias ajenas, sino para aportar, con rigor y desde su ámbito profesional, una pieza que demasiadas veces ha faltado en las políticas de salud”, asegura Ainara Bernal.


Porque, en el fondo, se trata de eso: de entender que cuidar la salud no es solo tratar la enfermedad, sino también prevenirla mejor; de pasar del consejo genérico a la intervención útil, y de asumir, por fin, que cuando el ejercicio físico se utiliza para mejorar la salud, hacen falta profesionales cualificados. “Porque la salud, en efecto, también se entrena. Y para entrenarla bien, los educadores físico-deportivos somos imprescindibles”, concluye la presidenta colegial.

 
 
 

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